Factor uterino

Es necesario el estudio del factor uterino para conocer el estado reproductivo de la mujer. El útero es el órgano encargado de permitir el paso de espermatozoides a las trompas y la implantación del embrión en el endometrio, para posteriormente continuar con todo el desarrollo del embarazo. Por eso, es indispensable que dicho órgano no presente alteraciones que puedan afectar al proceso de gestación.

A continuación, mostramos las causas más comunes de factores uterinos que pueden afectar a la fertilidad de la mujer.

Malformaciones: 

Útero septo
Imagen ecográfica de un útero septo.

Es el factor uterino por excelencia. La mayoría de las pacientes, no saben que tienen una malformación uterina hasta que no consiguen el embarazo, y se les diagnostica mediante ecografía, histerosalpingografía o histeroscopia.

Estas malformaciones pueden ser causadas por diversos factores. El primero de ellos es el genético, existen pacientes con malformaciones uterinas y cariotipo alterado. También está documentado que la exposición a radiación X o gamma durante la gestación produce malformaciones uterinas en el feto. Al igual que la radiación, existen medicamentos (talidomida, DES) o patógenos (virus de la rubéola) que pueden afectar al desarrollo del útero del feto.

Existen varias malformaciones que pueden afectar al útero, como son la ausencia del mismo (síndrome de Mayer-Rokitansky-Küster-Hauser), la aparición de septos o úteros con dos cavidades. Las malformacións que presente el útero, afectarán de forma significativa la fertilidad de la mujer, pueden alterar el desarrollo fetal, aumentando los abortos y embarazos ectópicos. Las complicaciones durante el parto se ven incrementadas, adelantándose o acabando en muchos casos en cesárea. Además, la mujer puede tener que recurrir al vientre de alquiler en caso de no tener útero.

El tratamiento actual para tratar estas malformaciones sería realizar una histeroscopia, y la intervención solo podría ser reparadora en pacientes con septos uterinos, siendo estas las malformaciones más comunes.

Mioma uterino (fibroma o leiomiomas):

Son tumores benignos que se originan a partir del tejido muscular del miometrio. Normalmente su aparición se debe a altos niveles de estrógenos, por tanto en mujeres menopáusicas no se forman nuevos miomas y los que ya están presentes disminuyen su tamaño.

Según su localización, se clasifican en tres tipos, subserosos (suelen ser asintomáticos y pueden comprimir los órganos), intramurales (no afecta a la cavidad uterina, pero si aumenta el tamaño del útero) o submucosos (crecen a la cavidad uterina y distorsionan la cavidad endometrial).

Entre sus síntomas destacan la dismenorrea, metrorragia, menorragia, dispareunia, dolores pélvicos e hinchazón del abdomen y la compresión de órganos cercanos al útero. Para diagnosticar los miomas, además de métodos sencillos como una exploración o ecografía, se pueden utilizar técnicas más complejas, como la histeroscopia, laparoscopia, resonancia magnética y biopsia endometrial, entre otras.

Según los deseos reproductivos de la mujer y la localización del mioma, se podrán efectuar diferentes tratamientos. Los tratamientos no invasivos mediante analgésicos, anticonceptivos orales o agonistas de la GnRH se suelen utilizar con pacientes con una afección leve o que no desean ser madres en ese momento. Los tratamientos invasivos como la embolización de arterias del útero o miomectomía, se realizan en pacientes que no han visto remitido los síntomas tras el tratamiento no invasivo y con deseo gestacional. La histerectomía, sólo se debería realizar en pacientes que no quieran tener hijos, debido a que se extirpa el útero.

Estos miomas, sobre todo los submucosos, pueden afectar a la fertilidad femenina ya que pueden llegar a obstruir las trompas, dificultar la implantación y desarrollo fetal, así como aumentar los abortos de repetición.

Pólipos endometriales: 

Pólipo endometrial
Imagen obtenida por histeroscopia de un pólipo endometrial.

Son tumoraciones benignas de tejido endometrial que aparecen con más frecuencia en pacientes de mayor edad. Aunque la mayoría de estos pólipos son asintomáticos, entre sus síntomas destacan la hipermenorrea y la metrorragia. La estructura de estos pólipos pueden afectar a la fertilidad impidiendo la fecundación, la implantación del embrión y causando abortos espontáneos. Por tanto, sería recomendable eliminar estos pólipos en aquellas mujeres que se van a someter a tratamientos de reproducción asistida.

El diagnóstico de este factor uterino se puede realizar mediante una ecografía en una revisión ginecológica, pero para confirmarlo y eliminar los pólipos se somete a la paciente a una histeroscopia.

Sinequias o adherencias uterinas: 

Son cicatrices y adherencias uterinas que se forman debido a traumatismos secundarios o cirugías uterinas como miomectomias o legrados, acompañados de falta de menstruación posterior.

Para su diagnóstico, el ginecólogo cuenta con la ecografía transvaginal o la histeroscopia, con esta última, además de confirmar la presencia de sinequias, puede eliminarlas.

Si estas sinequias vienen acompañadas de otros síntomas como infertilidad, amenorrea o hipomenorrea, se dice que la paciente sufre el síndrome de Asherman.

En muchos casos, el tratamiento elegido para tratar este factor uterino es someter a la paciente a una histeroscopia para eliminar las sinequias, para posteriormente realizar un tratamiento de FIV-ICSI.

 

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